La salud oral repercute en nuestra calidad de vida de una forma directa. Es evidente que tener una boca sana permite evitar las desagradables molestias que las enfermedades típicas de la boca pueden representar, dolor, halitosis, sangrado, etc.

Las enfermedades de la boca alteran nuestra vida, modificando nuestros hábitos alimenticios y nuestras relaciones sociales,  lo cual supone una pérdida de estima. Pero desde un punto de vista médico representan un aumento del número de bacterias dentro de la boca, convirtiéndose así en un posible foco de infecciones.

La presencia de un alto número de especies bacterianas, no solo tiene repercusiones directas en los dientes y en las encías, también representan un aumento del riesgo de tener repercusiones generales o sistémicas suponiendo un compromiso para la salud de las personas.

Los focos infecciosos pueden provocar la presencia de sustancias en el torrente sanguíneo que representan un aumento de riesgo para la aparición de enfermedades, cardiacas, partos prematuros y alteraciones de la glucemia.

En concreto existe una relación bidireccional entre la diabetes y la enfermedad periodontal.

Por un lado una diabetes descontrolada provoca una serie de cambios en los capilares de las encías y en la composición bioquímica de la saliva que aumenta el riesgo de tener enfermedades periodontales o que éstas se agraven y respondan peor a los tratamientos.

La  existencia de alteraciones gingivo-periodontales, es decir, en las encías, suponen una infección activa cronificada, lo que repercute en una serie de cambios en la composición de la sangre y el funcionamiento del control de la glucemia. Éstos trastornos representan un factor desencadenante de un descontrol de la absorción de la glucosa, aumentando la glucemia y la hemoglobina glicosilada.

Si eres diabético:

1.     Controla tu dieta, es un seguro de vida

2.     Mantén hábitos saludables te permitirán mantener un equilibrio mas fácil de la glucemia

3.     Procura tener una boca sana, acude periódicamente al odontólogo y revisa el estado de las encías.

4.     Si en la analítica de control existen datos que muestran que la enfermedad no esta controlada sin causa aparente, consulta al odontólogo por si existe algún problema en la boca que lo justifique.

5.     Observa tu boca, y si notas que las encías se enrojecen, sangran, molestan y tienes mal aliento, consulta a tu odontólogo y revisa el estado de control de la diabetes.

Para más información, no duden en consultar el enlace que les dejamos a continuación sobre los informes de Diabetes y Periodoncia de la SEPA ( Sociedad Española de Periodoncia)

http://sepa.es/images/stories/SEPA/ESTAR_al_DIA/DIABETES/Dossier_DIABETES.pdf